Un jurado popular enjuiciará a partir del próximo día 13 de marzo en la Audiencia Provincial de Sevilla a un hombre acusado de asesinar en el mes de julio de 2020 a un varón en una vivienda de la localidad de Valencina de la Concepción tras más de cuarenta ocasiones puñaladas con un cuchillo de cocina, mientras que también será enjuiciada la pareja sentimental de la víctima por un presunto delito de encubrimiento del asesinato.

De este modo, el día 13 de marzo tendrán lugar la constitución del jurado popular y la presentación de las alegaciones previas por las partes personadas, tras lo que, al día siguiente, comparecerán los dos acusados y varios testigos, mientras que el día 15 continuarán las testificales y el día 16 comparecerán los peritos.

En su escrito de conclusiones provisionales, la Fiscalía solicita para el principal acusado veinte años de prisión por un delito de asesinato, y tres meses de cárcel por un delito de profanación de cadáver, concurriendo en ambos delitos la atenuante analógica de anomalía o alteración psíquica, así como que indemnice con un total de 157.875,51 euros a los tres hijos mayores de edad del fallecido por los daños morales causados.

Para la mujer investigada reclama doce meses de cárcel por un delito de encubrimiento del asesinato con la atenuante analógica de anomalía o alteración psíquica y la atenuante de confesión.

El Ministerio Público relata en su escrito de acusación que los hechos tuvieron lugar el día 27 de julio de 2020, cuando el principal encausado se encontraba en una vivienda de Valencina en compañía de su propietaria y también acusada, con la que residía desde hacía unos días, y de la víctima, pareja sentimental de ésta última.

Más de 40 puñaladas

Según la Fiscalía, entre las 16:00 y las 18:00 horas del referido día, y fruto de una discusión previa entre los dos varones, el acusado, «con el claro propósito de acabar con su vida o siendo consciente del riesgo que creaba para su vida y de las altas probabilidades de producir su óbito», golpeó a la víctima «violentamente» con una muleta hasta que cayó al suelo, momento en el que cogió un cuchillo de cocina con el que le apuñaló presuntamente en más de 40 ocasiones en cara, cuello y pecho, «causándole un sufrimiento desmesurado hasta lograr su objetivo, que no era otro que causarle la muerte», la cual se produjo como consecuencia de un shock hemorrágico consecutivo a heridas por arma blanca.

El fiscal subraya que el acusado dio muerte «de manera sorpresiva» a la víctima, quien se encontraba «en una clara situación de desproporción de fuerzas respecto de su agresor dada su diferencia de edad (22 años frente a 58 años), su estado de salud, su complexión física -el fallecido medía 165 centímetros y pesaba 67 kilogramos- y la ingesta previa de metadona y alcohol», a lo que se suma que no le concedió «oportunidad de defensa eficaz, asegurando la muerte sin riesgo alguno y sabedor del grave martirio al que le estaba sometiendo para lograr el propósito final de acabar con su vida».

«Brutal y despiadada paliza»

«Tras la brutal y despiadada paliza, faltando al respeto que merecía la memoria del fallecido», el investigado «decidió que tenía que deshacerse del cadáver mediante la fragmentación de su cuerpo, por lo que, durante varias horas, practicó diversos cortes en el cuerpo a fin de desmembrarlo y de facilitar su transporte y ocultación», asevera la Fiscalía.

De su lado, y respecto a la mujer acusada en este procedimiento, el Ministerio Público asegura que «permaneció presente durante todo el ataque, pero nada pudo hacer para impedir la muerte de su pareja sentimental por lo repentino y violento de la agresión», no obstante lo cual, «una vez fallecido, de común acuerdo» con el acusado y «a fin de impedir el descubrimiento del hecho», ayudó a dicho investigado «en su intento de deshacerse del cadáver», de forma que «introdujo en la vivienda uno de los contenedores municipales que se encontraba en la misma calle, al que arrojó una bolsa de basura con restos de sangre y la muleta empleada en la agresión.

Mientras tanto, el acusado «se desplazó hasta un supermercado cercano, regresando con un carro metálico que utilizaría para transportar el cadáver, si bien no pudo descuartizarlo dados sus escasos conocimientos de anatomía», según prosigue el fiscal, que añade que la acusada, igualmente, «intentó modificar la escena del crimen limpiando los restos de sangre de la vivienda, aunque ante la enorme cantidad de sangre» existente, sobre las 19:40 horas del día de los hechos optó por llamar a la Guardia Civil informando de la muerte violenta.

La Fiscalía considera que el principal encausado presenta un trastorno de personalidad y un trastorno por consumo de sustancias, lo que implica una leve afectación de sus facultades volitivas, estando conservadas las volitivas, mientras que la acusada presenta un trastorno mixto de personalidad que no altera ni afecta a su capacidad de comprensión ni actuar conforme a dicha comprensión, aunque sí altera de manera leve su capacidad volitiva.

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